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24/7/14

Elogio de lo irreparable

Richard Burlet Sé involuntaria. Sé febril. Olvida sobre la cama hasta tu propio idioma. No pidas. No preguntes. Arrebata y exige. Sé una perra. Sé una alimaña. Resuella busca abrasa brama gime. Atérrate, mete la mano en el abismo. Remueve tu deseo como una herida fresca. Piensa o musita o grita «¡Venganza!» Sé una perdida, mi amor, una perdida. En el amor no existe lo verdadero sin lo irreparable. Félix Grande ♥Zyla♥Rose

25/5/12

Pregunta.

En la mañana
la luz hablaba a gritos,
la sombra muda.
En el atardecer
el miedo a reflejarse
sin saber
si es la sombra del cuerpo
la que quema
o es el fuego del alma
que se extingue.
Ya con la oscuridad te haces la pregunta
que no tiene respuesta:
¿Ha sido siempre la sombra tan pesada?
Noche clara del cuerpo.

Hilario Barrero

Pintura: Susan Saladino
♥Zyla♥Rose

8/11/11

BOSQUE.



Sólo el rumor de ramas agitadas
ligeramente por el aire suave,
del aleteo súbito de un ave,
de la lluvia en las hojas agostadas.

Lo demás es silencio. Aletargadas
en los troncos las tablas de la nave,
las traviesas del tren, la viga clave,
la toza reventando en llamaradas.

A golpes de hacha, con vaivén de sierra,
saldrá del sueño, yacerá en la tierra,
y adoptará mil vidas sin latidos.

Se habrá perdido una belleza verde
que sólo la raíz tal vez recuerde
en eclosión de tallos renacidos.

Francisco Álvarez Hidalgo

Hugo Rossi
♥Zyla♥Rose

4/11/11

La dama ante el espejo


Dante Gabriel Rossetti

.
La dama ante el espejo
• Como en embriagadora especería
• desata sin ruido en la fluidez clara
• del espejo sus fatigados gestos;
• e introduce allí su sonrisa.
• Y aguarda hasta que de todo eso ascienda
• el líquido; luego vierte el cabello
• en el espejo y, alzando los hombros
• maravillosos del traje de noche
• bebe callada de su imagen. Bebe
• lo que una amante en éxtasis bebiera,
• inquiriendo desconfiada, y hace
• un guiño a su doncella, si ve luces
• sobre el fondo del espejo, roperos,
• y lo turbio de una hora trasnochada.
Rilke

♥Zyla♥Rose

18/9/11

Frente al mar.


Oh mar, enorme mar, corazón fiero
De ritmo desigual, corazón malo,
Yo soy más blanda que ese pobre palo
Que se pudre en tus ondas prisionero.

Oh mar, dame tu cólera tremenda,
Yo me pasé la vida perdonando,
Porque entendía, mar, yo me fui dando:
«Piedad, piedad para el que más ofenda».

Vulgaridad, vulgaridad me acosa.
Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.

¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
Me falta el aire y donde falta quedo,
Quisiera no entender, pero no puedo:
Es la vulgaridad que me envenena.

Me empobrecí porque entender abruma,
Me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.

Mar, yo soñaba ser como tú eres,
Allá en las tardes que la vida mía
Bajo las horas cálidas se abría...
Ah, yo soñaba ser como tú eres.

Mírame aquí, pequeña, miserable,
Todo dolor me vence, todo sueño;
Mar, dame, dame el inefable empeño
De tornarme soberbia, inalcanzable.

Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza.
¡Aire de mar!... ¡Oh, tempestad! ¡Oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.

Y el alma mía es como el mar, es eso,
Ah, la ciudad la pudre y la equivoca;
Pequeña vida que dolor provoca,
¡Que pueda libertarme de su peso!

Vuele mi empeño, mi esperanza vuele...
La vida mía debió ser horrible,
Debió ser una arteria incontenible
Y apenas es cicatriz que siempre duele.

Alfonsina Storni

17/8/11

Su mirada.


Los ojos de aquella mujer
eran aleteos de manzanos
en la línea incompleta
de mi habitación.
Eran lluvia errante o un rayo de luz,
dos flores de lágrimas profundas,
un cielo herido,
islas a la deriva,
pupilas frágiles llenas
de palabras inolvidables.

¡Cuánta desnudez muestran sus ojos!
En el silencio.
Silencio que seduce y absorbe,
que no ignora los versos secretos
escritos con lápices romos,
con tinta de roja espuma eterna.

Y su sonrisa redondea la luz de la tarde.

Quisiera estar siempre
mirando los mismos ojos,
la misma luz dispersa,
inalcanzable y tenue.

Mi amor es demasiado
grande para esconderlo
en el corazón de un pájaro.

Mi amor es demasiado
pequeño para sus manos.

¿De dónde ha venido esta mujer
que da cobijo a todos los nombres?

Sólo la voz de su mirada
conoce los ecos de mi locura.

¡No la he amado bastante!


Teo Basterra (1961- )

♥Zyla♥Rose

17/7/11

Ella, él y el deseo.



Él solía sentarse por las noches
a pronunciar palabras de amor.
Ella tejía sus certezas.
Eran como un hombre
y una mujer, bailando.
Ella y Él eran un momento de amor,
un sueño que se repite,
siempre interrumpido.
Ella, triste de recursos,
era una forzada acompañante,
detenida al borde del camino,
intentaba obstaculizarlo de reproches.
Él, le daba a veces algo de su espalda,
para que ella intentara
continuar su muerte-vida.
Él, como los hombres,
temía la soledad.
Ella, como las mujeres,
envidiaba la indiferencia,
amaba la pereza.
Ella esperaba de él,
que él teniendo, ella tendría.
Él sólo tenía lo que aparentaba.
Él aparentaba lo que ella le permitía.
Ella era hierática, muda.
Esperaba su premio de amor,
Él era capaz de morir de espanto
ante aquellos ojos apremiantes.
Muerto no estaba obligado a nada.
Él era triste las tardes de otoño.
Ella era la dueña de su cama.
Ella, pobre, ambigua,
se aferraba a los barrotes de la cárcel.
Él, aburrido, atónito, lustrábalos.
Ella estaba más allá del bien y del mal.
Él, estaba más acá.
Ella lo quería sin esperanzas.
Él, centauro inoxidable,
la amaba sin temor.
Ella era como un hombre.
Él era su mujer.
Ella era como un hombre sin mujer.
Él era como una mujer sin hombre.
Ella era como una mujer, mujer.
Él era como un hombre.
Él era como un hombre muy hombre.
Ella era como una mujer a solas.

María Chévez
Pintura: Mercedes Fariña

♥Zyla♥Rose

11/7/11

Lento prodigio del pecado...


En el declive de mis ojos se repliega la noche
que tu sexo desgaja como una magnolia herida
por el fulgor subterráneo de los fuegos:
lento prodigio del pecado.
Mi voz arrastra la palabra yacente
en el valle de la espesa vigilia
y una miríada de pájaros sumisos
desnida el tejido del lenguaje.
Agostada de luz
se resuelve la epidermis del instante
donde la muerte es apenas
una fábula agónica.

-De Daniela De Angelis // Imagen, Jorge Gay-

♥Zyla♥Rose

1/7/11

Terciopelo y seda


Cohen Fuse


De terciopelo y seda era su cuerpo,
pero no lo vio nadie.

La enseñaron, ya desde pequeña,
a trabajar muy duro y no quejarse.
A levantarse al alba, blanca y fría,
a ser ave sin vuelo, flor sin aire.

Un día marcha a la ciudad inmensa.
Allí conoce a un hombre, uno de tantos,
pequeño y arrogante.
Los hijos le vendrán sin desearlos,
sin desear a nadie.

Y seguirá cosiendo y cocinando.
Es su deber. No lo discute nadie.
La vida va pasando lentamente
detrás de los cristales.

La enseñaron a ser el pan que se cocina,
la mesa que se pone, la ceniza que arde,
y así vivió su triste y corta vida,
ignorada e ignorante
de todas las bellezas de la tierra.

Nunca de la pasión de los sentidos
le hablaron. De cómo un beso
puede encender el aire.
Y una sencilla, dulce melodía,
hasta el cielo elevarte.

Un día se durmió en la vieja mecedora.
Para siempre. Sin haber florecido.
Marchita ya la tez, marchita el alma.
Como tantas mujeres innombrables.

De terciopelo y seda fue su cuerpo
y no lo supo nadie.

Pino Betancor (1928-2003)

♥Zyla♥Rose

25/6/11

Sonetos eróticos del siglo XVII



Suave es la mano que dolor inventa
si matando el abismo del deseo
la ánima procura, dulce y lenta,
que ya espera el reino de Leteo.

Pues antes que pecar es preferible
morir sin mancha y de mucha más renta
que por siempre sufrir el increíble
fuego apagado: el que más calienta.

Por miedo de dolor, dolor abrazo:
pensando en Paracelso me recreo
en teología que herejía alienta.

La duda me corroe: es otro lazo
donde dolor me hace otra vez su reo
y cierra, sí, mi fe con imperdible.


Pintura: Jia Lu

♥Zyla♥Rose

20/6/11

Un solo beso.


• De un solo beso desteñir provoca
• tu boca en corazón recién pintada.
• Fruta y flor a la vez; copa colmada
• de vino y miel para la sed más loca.
• Ella en sus vivos múrices evoca
• el símbolo sensual de la granada,
• y pienso al verla sonreír, que nada
• en el mundo es más rojo que tu boca.
• Cuando presos, al fin, por mis arrojos,
• ceden tus labios y después me ofrecen
• aún más amor que el que al besar me dieron,
• tan húmedos están y son tan rojos,
• que sólo las palabras que dijeron
• más rojas que tus labios me parecen.


• Alberto Angel Montoya

.Pintura: JARED JOSLIN

♥Zyla♥Rose

1/6/11

TRES ROSAS AMARILLAS


¿Sabes cómo escribo cuando escribo? Remo
en el aire, cierro
las cortinas del cráneo-mundo, remo
párrafo tras párrafo, repito el número
XXI por egipcio, a ver
si llego ahí cantando, los pies alzados
hacia las estrellas,

del aire corto
tres rosas amarillas bellísimas, vibro
en esa transfusión, entro
águila en la mujer, serpiente y águila,
paloma y serpiente por no hablar
de otros animales aéreos que salen de ella: hermosura,
piel, costado, locura,

señal
gozosa asiria mía que lloverá
le digo a la sábana
blanca de la página, fijo
que lloverá,
Dios mío
Que lo sabía lo hizo en siete.

Aquí empieza entonces la otra figura del agua.

.Gonzalo Rojas




Zyla♥Rose

27/5/11


Johanna Harmon.
.
.
• Mayo de los amantes,
o madurador de labios, nuevo fruto.
• Cómo rebosa el agua de mis ojos en sombra
• por donde las estrellas calan en lo profundo.
• Mi voz está volcando
• su cesto de manzanas en júbilo.
• Tacto de la caricia,
• mira cómo renace la yerba de mis dedos.
• Y ese ritmo en desorden que el corazón ordena
• pone en fuga las aves
• del desnudo en que bebes agua ciega del beso;
• verbo mudo.
• Mayo de los amantes,
• enamoradamente te descubro.
• TRINA MERCADER
• (Torrevieja. Alicante 1919- Granada 1984)


♥Zyla♥Rose

8/5/11

Soledad.


Emile Vernon (1872-1919)
.

Mi madre debió llamarme
Soledad.

Nombre inmenso como el cielo;
nombre amargo como el mar…
Mi madre debió llamarme
Soledad.

Soledad, porque mi boca
se ha olvidado de besar;
porque las rosas se mustian
sin abrirse en mi rosal,
mi madre debió llamarme
Soledad.

Un ángel negro, a mi vera,
siembra mis huertos de sal.
Jazmín que mi mano toca
no reflorece jamás.
Mi madre debió llamarme
Soledad.

Me llaman con otro nombre
que suena a plata y cristal.
Me llaman, mas no respondo;
pues, en mi lírico afán,
yo sé que debí llamarme
Soledad.

Soledad de noche oscura
que presagia tempestad.
Soledad de campo raso
sin un árbol ni un cantar.
Soledad de lo infinito:
Soledad de cielo y mar…
Soledad como la mía:
¡Soledad!.

Nelly Fonseca Recavarren (1920-1963)

♥Zyla♥Rose

30/4/11

Intima.

Roman Frances

.
Se recogió la vida para verme pasar.
Me fui perdiendo átomo por átomo de mi carne
y fui resbalándome poco a poco al alma.

Peregrina en mí misma, me anduve un largo instante.
Me prolongué en el rumbo de aquel camino errante
que se abría en mi interior,
y me llegué hasta mí, íntima.

Conmigo cabalgando seguí por la sombra del tiempo
y me hice paisaje lejos de mi visión.

Me conocí mensaje lejos de la palabra.
Me sentí vida al reverso de una superficie de colores y formas.
Y me vi claridad ahuyentando la sombra vaciada en la tierra desde el
hombre.

2

Ha sonado un reloj la hora escogida de todos.
¿La hora? Cualquiera. Todas en una misma.
Las cosas circundantes reconquistan color y forma.
Los hombres se mueven ajenos a sí mismos
para agarrar ese minuto índice
que los conduce por varias direcciones estáticas.

Siempre la misma carne apretándose muda a lo ya hecho.
Me busco. Estoy aún en el paisaje lejos de mi visión.
Sigo siendo mensaje lejos de la palabra.

La forma que se aleja y que fue mía un instante
me ha dejado íntima.
Y me veo claridad ahuyentando la sombra
vaciada en la tierra desde el hombre.



Poemas de Julia de Burgos



♥Zyla♥Rose

23/4/11

Pudor.


Picou

Un pudor casi en cueros va envolviéndote
todo el cuerpo en el rostro en este instante
de música o de río. Son tus ojos
una playa en el sol; desvistense
a contraluz los dientes, el flequillo
resonando en las cejas. Y sonríes
qué pensamientos, árboles, tal como
un relámpago en sombra junto al mar
de la memoria ahora desnortara
las barcas de la tarde. Está desnudo
el cosmos en tu rostro. Por las olas
de tus mejillas, aire detenido,
respira la emoción, fruta el ambiente
un perfume de albatros, un mareo
o un imán de qué lluvia. Te he encontrado
perforando el poniente. El cuello es
dulcísimo arrecife, un archipiélago
de ternura el mirarte, bienvenida
tu existencia a esta orilla del silencio
mojado entre tus labios. Ah, tu boca…
Ah, quédese por siempre dibujada
en mitad del paisaje -sed en línea-,
del horizonte lleno de deseos
desvistiendo tu estío. No te muevas.
Tu rostro es esencial. Tienes la magia
del perfil del ensalmo, todo el cuerpo
hasta tu cara irrumpe como un río
del que yo fuera afluente interminable.

“De Un rostro va en su música”

VALENTÍN ARTEAGA ( España, 1936 )

♥Zyla♥Rose

15/4/11

Amor de tarde


Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.




Mario Benedetti

♥Zyla♥Rose

31/3/11

Amo amor



Anda libre en el surco, bate el ala en el viento,
late vivo en el sol y se prende al pinar.
No te vale olvidarlo como al mal pensamiento:
¡le tendrás que escuchar!

Habla lengua de bronce y habla lengua de ave,
ruegos tímidos, imperativos de mar.
No te vale ponerle gesto audaz, ceño grave:
¡lo tendrás que hospedar!

Gasta trazas de dueño; no le ablandan excusas.
Rasga vasos de flor, hiende el hondo glaciar.
No te vale decirle que albergarlo rehúsas:
¡lo tendrás que hospedar!

Tiene argucias sutiles en la réplica fina,
argumentos de sabio, pero en voz de mujer.
Ciencia humana te salva, menos ciencia divina:
¡le tendrás que creer!

Te echa venda de lino; tú la venda toleras.
Te ofrece el brazo cálido, no le sabes huir.
Echa a andar, tú le sigues hechizada aunque vieras
¡que eso para en morir!




Poemas de Gabriela Mistral
Pintura: Julianna

♥Zyla♥Rose

20/3/11

Duele el amor....


Adolphe Lyre
.
Que pocas cosas duelen. Digamos, por ejemplo,
que se puede no amar de repente y no duele.

Duele el amor si pasa
hirviendo por las venas.
Duele la soledad,
latigazo de hielo.

El desamor no duele. Es visita esperada.
No duele el desencanto. Es tan sólo algo incómodo.

Somos así, mortales
irremediablemente,
sin duda acostumbrados
a que todo termine.
Irene Sánchez Carrón



♥Zyla♥Rose

7/3/11

Úntate cada pezón con miel... Irene Gruss

Úntate cada pezón con miel
• y baja el mentón, la lengua
• saben dulces, toca
• circularmente cada punta morada, agrietada o lisa,
• y luego acaricia el vientre, el ombligo,
• haz cine o literatura
• con la mente pero no olvides los pezones,
• la miel, el dedo circular,



• hazlo frente al televisor mientras te ríes
• y te humillas: mastúrbate, abandona,
• cuida el clítoris como a la piel de un niño,
• escucha el viento que suena detrás
• de la ventana cerrada, guarda tu jugo
• a escondidas del mundo

• y mastúrbate, que tus piernas
• comiencen a abrirse y a cerrarse,
• que tu murmullo sea un gemido ronco,
• grito agudo en el aire, en el hueco que
• pide penetración, contacto,
• habla despacio,
• hazlo en silencio pero gime,
• aúlla,
• murmura, aunque sea el goce
• el rozarse tu pelo en la almohada,
• en la alfombra, en la nuca,
• mastúrbate
• hasta que las rodillas tiemblen,
• hasta que caigan
• lágrimas y suene esta vez
• no un viento sino un timbre
• y otro, regular campanilla,
• recién entonces
• dilátate como en el parto
• húmeda, tu vagina, el tubo que sigue llamando,
• levántalo, bájalo,
• introdúcelo, y escucha ahora su voz
• lejana, ajena,
• y cierra tus ojos, su boca
• tan adentro.

• Irene Gruss


.
Colette Calascione







♥Zyla♥Rose