Ven, noche amiga; ven, y con tu manto
mi amor encubre y la esperanza mía;
ven y mi planta entre tus sombras guía
a ver de Clori el peregrino encanto.
Ven, y movida a mi amoroso llanto,
envuelve y lleva en tu tiniebla fría
el malicioso resplandor del día,
testigo y causador de mi quebranto.
Ven esta vez no más; que si piadosa
tiendes el velo a mi pasión propicio,
y el don que pide otorgas a mi ruego,
tan sólo a ti veneraré por diosa,
y para hacerte un grato sacrificio,
mi corazón dará materia al fuego.
Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811)
♥Zyla♥Rose
Alumna en tu cuerpo...
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Se que es tu fantasía
se que me deseas desde el fondo de la clase
que tu pantalón crece y crece cuando ves mi trasero
que enloqueces al movimiento de ...





